domingo, 5 de diciembre de 2010

Zamora debe acabar con el mal uso del poder (o sea la corrupción)

Zamora y el jefe de Gabinete, Elías Suárez, junto a aliados de la CGT
Que imponga el discurso único; que haya borrado a la Legislatura; que tenga sometida a toda la justicia; que espíe, grabe conversaciones telefónicas e ingrese a los correos electrónicos de opositores y periodistas independientes, bueno, todo ello ocurre porque el gobernador Gerardo Zamora no es democrático y termina apareciendo como una pésima caricatura de Carlos Juárez.
Gobierna sin respetar los principios fundamentales de la democracia, se cree patrón de estancia o dueño de un feudo, sorprendiendo a todos los que conocen de su ideario anterior y de su origen radical. Con sus decisiones autoritarias y antidemocráticas (en Santiago del Estero no existe el Estado de Derecho -división de poderes-), no hace otra cosa que continuar con la práctica perniciosa que ha sido una constante en la reciente historia de la provincia.

Lo que debe acabar

Sin embargo, así fuera muy poderoso su espíritu antidemocrático, debería tomar las riendas como elegido dos veces por la mayoría de la ciudadanía, asumir como jefe administrador y limpiar su entorno y toda la plantilla de funcionarios sospechados de corrupción.
Es inaudito, por ejemplo, advertir que existen colaboradores que junto a proveedores amigos se han enriquecido haciendo negociados en áreas tan sensibles como Educación o Salud. Forman parte de la clase de los nuevos ricos de Santiago que estafan y dejan sin remedios a los enfermos de los hospitales públicos, y niegan buenos servicios a los chicos que concurren a escuelas estatales. (Bah, que roben en la obra pública…pero nadie los va a perdonar que se enriquezcan con el dinero de los más desposeídos).
Es hora de que Zamora reaccione, entonces. Al lado suyo tiene a muchos “Alegre”, o quizás peores que el ex intendente preso. Faltando tres años para que concluya su segundo mandato tendría que imponer la transparencia y, a lo mejor, pueda consagrarse recién como líder en serio, simplemente por administrar bien la cosa pública y hacer buen uso del poder.
Un enjundioso abogado santiagueño suele reflexionar: “No resisten una auditoría visual”, en referencia a funcionarios de todos los niveles del zamorismo que cometen sus trapisondas de manera torpe y dejan huellas por todos lados.

El nuevo negociado

Por estos días, uno de los más cercanos colaboradores del gobernador ha sido descubierto en maniobras fraudulentas con dineros públicos, con la complicidad del responsable de una agencia de publicidad. Al parecer, los dos principales sospechosos de esta corruptela habrían defraudado la máxima confianza del primer mandatario.
El hecho existe. Se lo conoce por rumores que salen de la Casa de Gobierno. Se habla de inversiones millonarias en emprendimientos hoteleros en Pinamar; con informes especiales que insertan fotos de los establecimientos que, con seguridad, no valen dos pesos.
Zamora debería relevar a los responsables, limpiar su gabinete, investigar a éstos y al resto, dando la cara a la gente.
Si se calla, se impondrán los rumores y, en una de esas, la malquerencia de algunos va a poner en boca de todos, una sospecha que pueda llegar hasta a enlodar al gobernador.

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